Diez consejos para alquilar un coche

 

1 – No reserves el coche a última hora.

Este consejo es especialmente útil si tu viaje es a a una isla, pues las flotas de las empresas de alquiler de coches no son suficientes para todos los turistas que llegan en temporada alta. Además, los coches que primero se agotan son los más económicos y puedes encontrarte que tienes que elegir un modelo superior mucho más caro (y despedirte del ahorro que suponía volar en una aerolínea low cost)… o una furgoneta.

2 – Alquilar para tres días cuesta como si alquilas para dos.

Las empresas de alquiler siempre cobran un mínimo por preparar el coche, atenderte y demás gestiones. Por eso si alquilas un coche un día, dos o tres, suelen cobrarte más o menos lo mismo. Compruébalo antes pues quizás puedas disfrutar más del vehículo por prácticamente por lo mismo.

3 – Cancelar reservas con menos 24 horas de antelación… ¡gratis!

A veces que las políticas de reservas indican que se pueden cancelar hasta con 24 horas de antelación sin cargo de cancelación. Para las cancelaciones después de las 24 horas, será cargado el importe total del alquiler. Y para las reservas prepagadas, no hay devoluciones si la reserva se cancela. Pero a veces tiene solución si has reservado por Internet: casi todas estas empresas tienen un acceso para clientes en su web: así que sólo tienes que entrar y modificar la reserva. La modificas para un par de día más tarde, más allá del límite de 24 horas. Luego puedes cancelarla, y gratis.

4 – ¿Dónde encontrar el precio más barato?

No hay una regla fija A veces llamas por teléfono a reservar con la compañía y te dan el mejor precio . A veces en una web que te encuentras por ahí acaban dándote un precio mejor que la propia compañía de alquiler. Otras veces en la propia oficina del aeropuerto tras hacer cola. Lo mejor es que compares precios antes.

5 – El depósito de gasolina. ¿Lleno?

Lo normal es alquilar un coche con el depósito lleno de gasolina, y devolverlo también lleno de gasolina. Pero hay empresas que te lo dan lleno cuando lo recoges. Hasta aquí noral. Lo alucinante es que después te obligan a devolver el coche con el depósito de gasolina vacío. Lógicamente, te han cobrado todo el depósito… pero si te queda gasolina, no te devuelven el dinero (sería complicado calcularlo y además, ganan esos litros que quedan).

6 – Documentación.

Prepara antes todos los documentos que te pedirán. Y prepárate también para hacer cola… sobre todo si coincides con un vuelo turístico. Además, aunque hagas tu reserva por adelantado, a veces te tienen otros 20 minutos rellenando los mismos datos. Un truco que facilita las cosas: procura que el carné de conducir coincida con el nombre de la persona que reservó.

7 – Tarjeta de crédito.

Si es de débito te bloquean una cantidad entre 500 y 700 € de tu tarjeta… Y si no tienes saldo suficiente, no hay coche. Esto lo hacen por su tienes un accidente, por si robas el coche o si te llegan multas. Te lo cobrarán con cargo a tu tarjeta de crédito. El bloqueo de esa cantidad en la tarjeta de débito tiene que ver con la franquicia del seguro del coche.

8 – Qué cubre el seguro del coche.

Todos los coches de alquiler tienen un seguro a todo riesgo obligatorio. Pero ese seguro tiene generalmente una franquicia, que suele estar entre 500 € y 1.200 €, según la empresa y según el coche. Si tienes un accidente tú, conductor del vehículo, estás obligado a pagar como máximo la franquicia. Para saber qué te cubre el seguro del coche te lo vas a tener que leer. Así que pide que te lo den en tu idioma… y llévalo siempre encima por si hay algún problema.

9 – Extras.

Te ofrecerán coches más grandes por sólo un poco más. O un GPS, o seguros con una cobertura más completa. Mira bien todo antes por si te compensan o no sus “ofertas”.

10 – Recoger el coche.

Algunas empresas de alquiler de coches tienen oficinas en el aeropuerto y un parking cerca de la salida. Otras no y un empleado te esperará a tu llegada de tu vuelo y te acompañará a un lugar del aparcamiento, donde te a entregará el coche y completar allí los trámites. Revisa el coche y anota los problemas que veas: roces, golpes, cosas que no funcionan… Si no, puedes acabar pagándolos tú.

Pero además… con devolver el coche a veces no acaba todo.

Cuando devuelves las llaves, no acaba el viaje: durante las próximas semanas pueden llegarte recargos a la tarjeta por multas, desperfectos en el vehículo que te atribuyan… En estos casos, lo único que te puede salvar es llamar al servicio de atención al cliente.

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